Todo por la praxis en colaboración con Asociación Tabadol
Del 21 de octubre al 27 de noviembre (inauguración, 21 oct, 19.30h)
De lunes a viernes de 9 a 21 h
La Cañada Real Galiana es una antigua vía pecuaria de 16 kilómetros situada en la Comunidad de Madrid, que comenzó a poblarse en los años cuarenta con la llegada de familias campesinas desplazadas por el hambre, la pobreza y la represión tras el golpe de Estado de 1936 y durante la dictadura franquista. Posteriormente, se asentaron comunidades migrantes de distintos orígenes. A través de procesos de autoconstrucción
y organización comunitaria, se fue conformando un barrio diverso que durante décadas ha enfrentado amenazas de desalojo, derribos, racismo y violencia institucional. Desde 2020, los sectores 5 y 6 sufren además un prolongado corte de suministro eléctrico que ha agravado la vulneración de los derechos de sus habitantes.
A partir de un proceso de investigación artística desarrollado junto a las mujeres de la Asociación Tabadol y otras vecinas y vecinos de la Cañada Real, Todo por la praxis crea y produce un conjunto de obras construidas desde sus voces, relatos, experiencias y memorias. Tabadol, una organización de mujeres marroquíes que lucha por los derechos de su comunidad, ha desempeñado un papel fundamental en este proceso, compartiendo sus experiencias de organización, cuidado y resistencia colectiva.
Durante décadas, el barrio ha sido objeto de narrativas de estigmatización y criminalización que han contribuido a legitimar su exclusión. Las obras reunidas en esta exposición recuperan memorias que permanecen fuera de los relatos oficiales y las trasladan al terreno simbólico a través del barro, las piedras, las voces y la oscuridad. Un archivo visual y afectivo que permite hacer visibles las violencias sufridas, las luchas de sus habitantes y otras formas de narrar su historia.
Concebido como un museo portátil e itinerante, el proyecto lleva estas memorias a otros espacios, generando encuentros y diálogos con nuevas comunidades. Su recorrido reivindica el derecho a la memoria barrial y busca disputar los imaginarios que sostienen la discriminación y el racismo, afirmando la dignidad de quienes han construido y sostenido la vida en el territorio.


