La leche que se corta y da lugar al queso, al yogurt. La leche que nutre y que asusta. Que dura poco y debe ser corregida, entrenada, resguardada. Siguiendo el llamado de Isabelle Stengers a pensar el animismo como método de investigación, este taller propone un recorrido por la leche como espacio precario de sentido, como ánima donde la historia de las ansiedades sobre la higiene se encuentra con la creatividad de la podredumbre controlada. ¿Cómo corta lo que cuaja?
Durante el taller experimentaremos con fermentos lácticos salvajes, recogiendo materiales para inocular distintas leches durante una caminata por el barrio. Con las notas, diagramas y dibujos que hagamos, realizaremos una pequeña edición colectiva.

